Malos hábitos que reducen la vida del embrague: consejos para corregirlos

El embrague es uno de los elementos de nuestro coche que más utilizamos y, debido al alto desgaste que sufre por su utilización (y especialmente por su mal uso), hay que tener especial cuidado en nuestras costumbres con esta parte tan indispensable de los vehículos.

Al ser proclive a tanto desgaste, las garantías raramente cubren el deterioro de esta pieza, salvo en aquellas contadas ocasiones en las que haya un defecto de fábrica. Los fabricantes mirarán con lupa nuestro vehículo para buscar cualquier evidencia de una praxis incorrectamente que haya derivado en un deterioro temprano de la pieza y así no tener que cubrir la reparación de la avería.  Debido a esto, hay que ser muy cuidadoso en la manera con la que lo manejamos.

 

Cambiar nuestros hábitos de conducción es la clave.

Algunas de las señales que indican una avería en el embrague suelen ser un extraño olor como a animal muerto (señal de que se está quemando), que el coche se revolucione sin llegar a acelerar o que las marchas no entren suavemente e incluso que no se activen y el coche no pueda moverse. El principal problema es que, sin ser conscientes, nuestras rutinas de conducción están provocando un desgaste innecesario que acorta sensiblemente la vida de nuestro sistema de cambios.


A continuación os daremos algunos consejos que nos ayuden a evitar a encontrarnos con una averíaimprevista que nos fastidie el presupuesto del mes.

 

Soltarlo demasiado rápido.

Si sueltas el pedal de manera demasiado rápida, de manera irregular o sin sincronizar con la palanca de cambio estarás haciendo que tu sistema de cambio de marchas sufra unas fricciones bruscas e innecesariasque acorten su vida.


Tener el pie apoyado

Un ejemplo de mala práctica es el tener en contacto el pie con el pedal cuando no se esté usando. En la parte baja de nuestro coche existe espacio suficiente para reposar el pie, sin embargo, muchos conductores, por comodidad, apoyan ligeramente el pie en él y, aunque parezca increíble, esta costumbre es de las que más lo dañan porque es una pieza muy sensible y la más mínima presión hará que se ponga en funcionamiento y se genere un desgaste innecesario, así que imaginad todo el tiempo que una persona puede tener apoyado el pie de esta manera sin darse cuenta a lo largo del día.

 

No pisar a fondo el pedal

Otra costumbre perjudicial es no accionar completamente el pedal mientras estamos haciendo la maniobra de embragado. Muchas veces esto ocurre porque se tiene el asiento mal ajustado y se nos torna complicado llegar presionar por completo el embrague, otras veces, es consecuencia de una mala costumbre, pues, como el coche cambia las marchas sin llegar a pisar a fondo y no suele dar ninguna señal de este mal uso, pensamos que no estamos haciendo nada dañino para el coche y no hacemos nada para corregir este hábito.

Tenerlo accionado durante las detenciones

Cuando te veas en la necesidad de mantener tu coche en posición detenida, no es conveniente tener el pedal pisado durante todo el tiempo que dure la detención. Es mejor dejar el coche en punto muerto. Esta rutina que podemos repetir muchas veces al día dará como fruto un desgaste innecesario cuyo daño se puede ver incrementado si no está pisado hasta el fondo tal como se ha dicho en el punto anterior.

 

Iniciar marcha en las cuestas y pendientes

La maniobra de retomar el movimiento tras estar parado en una cuesta es vista por muchos conductores como complicada porque se tiene que coordinar de manera rápida y suave el momento en el que mientras se engrana la marcha, soltar el freno y pisar el acelerador porque si no, se nos calará el coche si se hace mal o el embrague se quemará y emitirá un desagradable olor si está mucho tiempo a medio recorrido. Algunos usuarios tienen su “truquillo” para esta maniobra. Consiste en usar el freno de mano y así evitan tener que intercambiar el uso de los pedales de freno y acelerador. Sin embargo, esta maniobra, a la larga será perjudicial para el freno de mano. Lo mejor es practicar y practicar esta maniobra hasta controlarla a la perfección.